Thursday, June 24, 2010



Unidos lograremos la Emancipación

Debo comenzar la columna agradeciendo a todos los lectores que se han solidarizado conmigo con respecto a la censura de Noticiero Digital. Asimismo, debo expresar que aunque entiendo el difícil momento por el que atraviesa el país y la enorme presión ejercida desde las esferas del poder en contra de los comunicadores sociales, los medios y los diferentes foros de debate público, la autocensura es inexcusable, como también lo es, el tratar de chantajearme a sabiendas de que nunca se me exigió información personal para publicar mis artículos y varios columnistas usan seudónimos harto conocidos.

Desde el principio y en contra de mis propios colegas que me recomendaron no hacerlo, decidí publicar con nombre y apellido mis columnas, me parecía lo más correcto desde el punto de vista ético, profesional y ciudadano. Si a eso se le puede llamar cobardía, entonces seré cobarde y culpable de todos los cargos. También hay que aclarar que el vivir fuera del país no me cercena el derecho a opinar, mucho menos si desde aquí estoy luchando por distintas vías y con gente muy valiosa, con la única finalidad de recuperar la patria y nuestro vilipendiado gentilicio.

El trabajo sucio que muchos venezolanos no hacen desde adentro por comodidad, conformismo y hasta cobardía, se hace desde aquí sin pedir nada a cambio y con un único fin: RESCATAR A VENEZUELA. Muchos compatriotas van y vienen entrando al país por los caminos verdes, tratando de organizar una RESISTENCIA que se muestra esquiva y muchas veces hasta complaciente con el régimen criminal castro-chavista. Los antifaces se van cayendo poco a poco y cuando la página de la historia por inercia o rebeldía sea pasada, saldrá a la luz pública mucha información que dejará a más de uno con la quijada en el piso.

El exilio siempre ha sido determinante a la hora de derrocar tiranos y en nuestro caso no será diferente. Los que conocen la historia saben que no miento ni exagero. Rómulo Betancourt y Jovito Villalba son ejemplos destellantes de esa historia que debe ser rescatada para las nuevas y futuras generaciones. ¿Acaso ellos eran traidores o venezolanos de segunda por haberse exiliado? El juicio de la historia demostró que no. Los venezolanos parecen conocer más de la historia mundialista de Italia o Brasil, que de las páginas doradas de su propia nación.

Aquí he tenido la oportunidad de conocer a verdaderos patriotas que hacen muchísimo por Venezuela, trabajando con las uñas y tratando de dar a conocer al mundo lo que ocurre en el país; a la vez que prestan su apoyo a los exiliados de la dictadura venezolana.

Sus nombres no son importantes en este momento, los que estamos en la lucha adentro y fuera del terruño sabemos quiénes son. Como Dios y la gratitud infinita del universo existen, ellos tendrán su recompensa en esta vida después del derrocamiento de Chávez y seguramente jugarán un papel protagónico en la reconstrucción de la nueva Venezuela.

Estoy seguro que en el futuro me reencontraré con mis amigos moderadores de Noticiero Digital y pasaremos la página. Un momento amargo para ambos bandos, pero nada que el agua prístina de un manantial libre y emancipado no pueda apaciguar. Las ramas de olivo serán necesarias para recomponer el tejido social de la patria lo más rápido posible.

La lucha toma diferentes matices para los que están adentro y para los que nos encontramos afuera físicamente, tanto en el mundo civil como en el mundo militar. Ambos roles igualmente importantes y determinantes, un binomio necesario e imperativo que debe ser mejorado y perfeccionado hasta lograr el cometido.

Los uniformados patriotas que se dispongan a recuperar el honor de la institución y el nombre de la república en el momento indicado, seguramente no actuarán solos, un gran número de venezolanos demócratas y decentes marcharemos a su lado.  No es tiempo para la discordia, podremos tener puntos de vistas encontrados y hasta ideologías diferentes, pero el fin justifica los medios y la unión es un mandato.

Es tiempo de treguas y reconciliaciones, debemos empezar a ver el gris por el bien común, no podemos seguir actuando en blanco y negro, lo que sí es indiscutible, es el derrocamiento del tirano, por allí pasa todo lo demás. Formas y maneras hay muchas, terminemos de entender que el tiempo apremia y el naufragio de la patria sería imperdonable. Debemos unir esfuerzos, el dictador debe ser deslegitimado y apartado del poder a la brevedad posible.

Menos palabras y más acciones, sencillas pero contundentes, servirían de catalizador. Vestirnos un día del mismo color, marcar los billetes con la palabra Libertad, sentarnos en el frente de nuestras casas por un día, ejercer la presión necesaria para rescatar a Franklin Brito a través de vigilias permanentes y multitudinarias, cosas puntuales de fácil organización que se pueden propagar a través de Twitter, Facebook, mensajes de texto y de boca en boca.

Debemos marcar la pauta y ser proactivos, no reaccionarios.

La idea sería ir creando un músculo democrático que a medida que sea ejercitado, gane adeptos y demuestre que somos mayoría.

La apatía debe ser superada y el engranaje de la rebelión aceitado prontamente. Que se levante la voz de la iglesia, de los estudiantes, de los obreros, de los empresarios, de los militares, de las amas de casa, de todo un pueblo que anhela vivir en libertad, paz, progreso y armonía.
No más treguas ni despechos, unidos podemos vencer. El terreno es fértil y fecundo para la rebelión final, seamos los dueños de nuestro propio destino y echemos el miedo a la espalda, seamos nuestros propios líderes. Yo juro por mi honor y el de mi familia, que no descansaré hasta ver a Hugo Chávez Frías derrocado y a mi pueblo unido de nuevo respirando el aire virtuoso de la Libertad. ¡Amén!


“Dios nos libre de pasar 20 años sin una rebelión”
Thomas Jefferson


¡Patria, Democracia y Libertad!

Roberto Carlo Olivares


24-06-10

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